Hay relaciones que deberían terminar.
Así, sin anestesia.
Terminar
Finito
Caput
La de algunas personas con su ordenador es una de ellas.
Discuten todos los días.
Se desesperan.
Pierden tiempo.
Pierden la paciencia.
Pierden productividad.
Pero siguen juntos.
Por costumbre.
Por pereza.
O porque se han convencido de que sufrir sale gratis.
No sale gratis.
Nunca sale gratis.
Lo curioso es que todo el mundo sabe reconocer una relación tóxica.
Menos cuando la tiene con su ordenador.
Porque las señales están ahí.
Va lento.
Se bloquea.
Hace ruidos raros.
A veces arranca.
A veces no.
Y cada vez que le das al botón de encendido
parece que estés jugando a la ruleta rusa tecnológica.
Pero ahí sigue.
Aguantando.
O mejor dicho:
haciendo que aguantes tú.
Hasta que llega el gran día.
Ese día maravilloso.
El día en que no arranca.
Y entonces aparece una frase que llevo escuchando años.
“Tenía todas las fotos ahí dentro.”
Claro.
Las fotos.
Las de los niños.
Las del viaje.
Las de aquel familiar que ya no está.
Los vídeos.
Los documentos.
Las facturas.
Los apuntes.
Los trabajos.
La vida entera guardada en una máquina que llevaba dos años pidiendo la jubilación.
Una estrategia impecable.
Parecida a guardar todos tus ahorros debajo del colchón y sorprenderte cuando desaparecen.
Lo fascinante es que nadie piensa que le va a pasar.
Hasta que le pasa.
Porque las averías siempre son cosas que les ocurren a otros.
Igual que los accidentes.
Y los incendios.
Y las inundaciones.
Hasta que un día dejan de ser estadísticas.
Y se convierten en tu problema.
Por eso nosotros no solo vendemos material informático.
Lo que hacemos es ayudarte a que no llegues a esa conversación.
Esa en la que alguien te pregunta:
“¿Tenías copia de seguridad?”
Y tú miras al suelo.
Porque sabes perfectamente cuál es la respuesta.
P.D.1: Si tu ordenador tarda diez minutos en arrancar, hace ruidos raros y se bloquea más que un sindicalista cuando se le acaba el todo incluido en agosto, quizá no necesita una actualización. Quizá necesita una jubilación.
P.D.2: Si cada vez que enciendes el ordenador cruzas los dedos y rezas a todos los santos de la informática: no tienes un ordenador.
Tienes una relación tóxica. Y de esas conviene salir cuanto antes.
Es aquí.
