-El sistema de impresión que necesitas. No el que te quieren vender-
Mira.
Hace unos años entró un cliente dueño de una empresa por la puerta.
Venía orgulloso. Mucho.
Había conseguido una fotocopiadora espectacular.
Una auténtica bestia.
Pantalla táctil.
Tres bandejas.
Grapado automático.
Escáner de alta velocidad.
Conectividad con Marte.
Y probablemente capacidad para imprimir la Constitución en tamaño sábana.
Una maravilla.
—¿Y cuántas copias haces al mes? Le preguntamos.
—Unas 500.
Silencio.
500.
Mucho silencio, del incomodo además.
¡Quinientas!
La máquina podía imprimir eso antes de que termináramos el café.
Pero allí estaba.
Pagando cada mes por una máquina diseñada para un departamento de administración de 50 personas.
Cuando en la oficina eran tres.
¡Tres!
A veces cuatro si contabas al cuñado.
Y ahí está el problema.
Hay gente que compra lo que necesita.
Y otros que compran lo que les venden.
Que no es exactamente lo mismo.
Porque en este sector, hay quien te vende una imprenta industrial
para imprimir cuatro presupuestos, dos facturas y la felicitación de Navidad.
Y luego te dicen que has hecho una gran inversión. Claro.
También puedes ir a por el pan en helicóptero.
Nadie te lo impide.
Nosotros funcionamos diferente.
Nosotros empezamos por una pregunta.
¿Qué necesitas?
No qué te gustaría tener.
No qué tiene tu vecino.
No qué sale en oferta esta semana.
¿Qué necesitas?
Y a partir de ahí construimos la solución.
Ni más.
Ni menos.
Porque pagar por servicios que jamás vas a utilizar es una afición muy respetable.
Pero mejor practicarla con la colección de sellos.
¿Cómo funciona nuestro All In TGM?
Fácil.
Sospechosamente fácil.
Tan fácil que a algunos les incomoda.
Una cuota.
Una factura.
Un proveedor.
Y dentro metes lo que realmente utilizas.
La impresora.
Los consumibles.
Las averías.
El mantenimiento.
Los portes.
El papel.
Incluso el material de oficina.
Todo lo que necesites.
Sin sobresaltos.
Sin sorpresas.
Sin llamadas misteriosas.
Sin ese momento mágico en el que alguien te dice:
—Eso no estaba incluido.
Qué afición tiene alguna gente a esconder cosas detrás de un asterisco.
Y escucha.
Si prefieres comprar la impresora y que sea tuya…
Perfecto.
Aquí no hacemos oposición a la propiedad privada.
No firmamos contratos con sangre.
No retenemos clientes como si fueran rehenes.
Tú eliges.
Siempre.
Pero si lo que quieres es olvidarte de tóneres,
averías, pedidos urgentes y de la impresora que decide estropearse
exactamente cinco minutos antes de una entrega importante…
Entonces seguramente acabas de encontrar algo bastante más valioso que una oferta.
Has encontrado tranquilidad.
Y eso, curiosamente, es lo único que nunca aparece en los folletos.
¿Quieres nuestro All In TGM?
Normal… es aquí.
