En 1748, Benjamin Franklin escribió algo que parece una obviedad,
pero que 278 años después seguimos empeñados en ignorar:
«El tiempo es dinero».
Franklin tenía 42 años. Era impresor, editor, inventor, científico
y uno de esos tipos que parecían tener bastante claro cómo funcionaba la vida.
Por ejemplo, entendió que cuando pierdes una hora,
no has perdido simplemente una hora.
Has perdido lo que podrías haber hecho con ella.
Y entonces llega septiembre.
La lista de libros del colegio.
«Los compro yo. Me ahorro dinero».
Claro.

Y empieza la diversión.
Buscas el primer libro. Encuentras dos ediciones.
Una parece la correcta. Compruebas el ISBN.
En otra web está más barato.
Pero no tienen todos.
Vuelves a buscar.
Otro ISBN.
Otra pestaña.
Otra tienda.
Y cuando quieres darte cuenta llevas dos horas haciendo de librero, administrativo, detective y transportista.
Has conseguido ahorrar 10 euros.
Enhorabuena: has vendido dos horas de tu vida por 10 euros.
Y lo curioso es que muchas veces ni siquiera lo contamos como un coste.
Porque hacer algo tú mismo parece gratis.
Pero no lo es.
Solo significa que la factura no te llega al banco.
Te llega en horas de tu vida.
Nosotros buscamos los libros, comprobamos las referencias,
localizamos las ediciones correctas, preparamos el pedido
y te avisamos cuando está listo.
Tú puedes dedicar esas dos horas a trabajar, descansar,
estar con tus hijos o simplemente no hacer absolutamente nada.
Que también es una actividad bastante infravalorada.
Franklin lo escribió en 1748.
La pregunta no es cuánto te ahorras comprando los libros tú.
La pregunta es:
¿Cuánto vale una hora de tu vida?
P.D.1 Si después de leer esto sigues queriendo pasar dos horas buscando ISBN para ahorrarte 10 euros, perfecto. Nosotros no juzgamos. Cada uno tiene sus hobbies.
