Hay una cosa que nadie te cuenta cuando te haces adulto.
No es la hipoteca.
No son los impuestos.
No es descubrir que los aguacates tienen un precio variable parecido al del petróleo.
Es otra cosa.
Descubres que el tiempo libre desaparece.
No de golpe.
Eso sería demasiado elegante.
Desaparece poco a poco.
Diez minutos por aquí.
Una hora por allá.
Un recado.
Una llamada.
Una gestión.
Un correo.
Un problema.
Otro problema.
Y cuando te quieres dar cuenta,
llevas toda la semana corriendo para llegar a sitios
donde ni siquiera querías estar.
Por eso ocurre algo curioso.
Cada vez valoramos menos las cosas.
Y más los momentos.
Dos horas de tranquilidad.
Un partido.
Una serie.
Una película.
Una partida a la consola.
Un rato sin que naie te pida nada.
Sin que suene el teléfono.
Aunque, bien pensado…
mejor que sí suene.
Porque hay cosas que solo descubres cuando desaparecen.
El tiempo libre.
La paciencia.
Y la batería o el saldo del móvil.
Nunca fallan cuando les viene bien a ellas.
Siempre cuando te viene mal a ti.
Por eso aquí puedes recargar tu móvil,
conseguir tarjetas regalo,
plataformas de televisión,
videojuegos
y contenidos digitales.
Porque bastante complicado es ya el día
como para que también falle la parte que utilizas
para desconectar de él.
Y sí.
También recogemos y entregamos paquetes.
Porque parece que nos hemos especializado en una cosa muy concreta.
Hacerte perder el menor tiempo posible.
Que es probablemente el recurso más escaso que tienes.
Lo demás se recupera.
El dinero vuelve.
Los objetos se sustituyen.
El tiempo no.
Ese cabrón siempre gana.
P.D.: Hay personas que creen que una serie, una consola o una película son una pérdida de tiempo.
Curiosamente suelen ser las mismas que llevan cuarenta minutos viendo vídeos de gente enfadada en redes sociales.
P.D. 2: Si vas a regalarte un rato para ti, no esperes a tener tiempo.
Llevas años esperando.



