En 1849, durante la fiebre del oro de California,
miles de personas cruzaron medio continente
convencidas de que iban a hacerse ricas.
La mayoría no encontró oro.
La mayoría perdió dinero.
Tiempo.
Esfuerzo.
Y algunos hasta la vida.
Pero hubo un grupo que sí ganó.
Los que vendían picos.
Palas.
Botas.
Herramientas.
No apostaban por encontrar oro.
Solo cobraban cuando alguien necesitaba trabajar.
Y hay una lección interesante en todo esto.
Las personas solemos comprar pensando en lo que podríamos llegar a hacer.
No en lo que realmente hacemos.
Por eso hay garajes llenos de bicicletas estáticas.
Armarios llenos de ropa sin estrenar.
Y oficinas llenas de impresoras infrautilizadas.
Deja que cale.
Deja… deja… un poco más.
Sí, infrautilizadas.
Impresoras compradas para imprimir miles de páginas.
Que luego imprimen cuatro facturas.
Tres presupuestos.
Y una etiqueta de envío de vez en cuando.
Un monumento silencioso al optimismo.
Por eso esta Epson ET-M2140 funciona de otra manera.
No te pido que apuestes.
No te pido que calcules.
No te pido que adivines cuánto vas a imprimir dentro de seis meses.
Imprime.
Y paga por lo que imprimas.
Nada más.
Porque bastante difícil es ya predecir el futuro
como para tener que adivinar también las necesidades de impresión.
La impresora está perfecta.
Imprime de maravilla.
Solo negro.
Como los periódicos de toda la vida.
Como la inmensa mayoría de documentos que realmente importan.
Y mientras otros siguen comprando capacidad que quizá nunca utilicen…
tú simplemente utilizas la que necesitas.
Ni más.
Ni menos.
P.D.1: Hay personas que compran una impresora pensando en todo lo que podrían imprimir.
Nosotros preferimos cobrarte por lo que realmente imprimes.
La diferencia parece pequeña.
Hasta que haces números. Es aquí.
P.D.2: La fiebre del oro arruinó a muchos buscadores.
El exceso de optimismo sigue haciendo exactamente lo mismo.
Solo que ahora ocurre en las oficinas.

